No puede ser representante de la democracia quien oficia de garante de la continuidad del discurso de la dictadura

El intendente Héctor Gay habló este 25 de mayo de la existencia de “enemigos importantes de adentro y de afuera” y agregó que estos “integran grupos perfectamente organizados que no tienen patria ni bandera y quieren subvertir valores y adueñarse de nuestra juventud”.

Además, no dudó en darle continuidad histórica a este relato afirmando que esos enemigos son de “ayer y hoy”. Tampoco dudó en ponerse a la cabeza de esa “lucha contra la subversión” cuando dijo que “nos son tiempos para tibios” y que “es tiempo de quienes quieren restaurar valores, argentinos de bien. Unidos frente a esos ataques”.

Queremos señalar que este discurso no es casualidad y en el no hay errores: está expresado el núcleo del pensamiento del intendente y la fuerza política que nos gobierna.
Ese discurso parece haber sido escrito por el fascista Vicente Massot y verbalizado por Héctor Gay, cumpliendo –como hizo siempre- con su trabajo de vocero y haciendo mérito para ser premiado como empleado del mes.

Aquí no hay casualidades ni medias tintas: este discurso no dista un ápice del discurso oficial de la dictadura de Videla y del discurso manchado con la sangre de nuestros compañeros y compañeras en La Nueva Provincia.

Ninguna fuerza política del arco democrático puede dejar pasar estas declaraciones porque dejar pasarlas es legitimarlas. Si legitimamos este discurso violento, divisionista y reaccionario, será tarde para cuando empiecen a acusar a unos de subversivos y actuar en consecuencia, a otros de apátridas y señalarlos frente a la sociedad.

Para más, hay que decir sin temor a dudas que los verdaderos divisionistas y apátridas son los patrones de Gay, los que le han pagado el sueldo directa o indirectamente durante los treinta años anteriores a que lo premien con la candidatura a intendencia, los grupos empresarios “locales y foráneos” que han destruido nuestra economía regional, nuestro puerto y nuestras costumbres como pueblo.

Al decir de Belgrano, “el comerciante no conoce más patria, ni Rey, ni más religión, que su interés propio”. Ese comerciante que Belgrano señalaba no es otro que el actual especulador que hoy ahoga a los pequeños y despide trabajadorxs. No es otro que el patrón de éste abanderado de la “lucha contra la subversión”.

Coincidimos en “no es tiempo para tibios” en tanto políticos como Gay se animen a declarar sin tapujos estos conceptos tan claros como repudiables. Porque no lo somos, condenamos las declaraciones y llamamos a la condena masiva de todos los espacios políticos del arco democrático de la región. No puede ser representante de la democracia quien oficia de garante de la continuidad del discurso de la dictadura.

Unidad de acción y construcción de alternativa política

La medidas tomadas por el gobierno de Cambiemos requieren, si somos responsables, que vayamos  en la búsqueda de unidad antes que sea tarde.

El proceso continental en marcha está ideado, supervisado y financiado por  Estados Unidos y pretende que la Alianza del Pacifico sea el espejo donde se vea reflejada la región.

El motivo no es sólo económico, en primera instancia.  Aunque la codicia del capitalismo no tiene límites, tratan de golpear en la línea de flotación del campo popular, minar el factor subjetivo e intentar -en gran medida lo están logrando- que ante el fracaso palpable de los gobiernos reformistas o «populares», aceptemos que este camino el “serio»,  el del «sinceramiento» de la economía -siempre en favor de los que más tienen-, sea por resignación o  por la falta de alternativa política, un discurso que tomen las mayorías.

En este sentido, para nosotrxs es importante lograr un primer escenario de unidad en la acción, en la calle, es decir, en la resistencia a las políticas de Cambiemos. Es una unidad indispensable y constituye la base de un ensayo de unidad superador.

Necesitamos construir con mayor dedicación, esfuerzo y paciencia la resistencia a la iniciativa del capital concentrado.

Al mismo tiempo, proponemos pensar que a la vez que seamos capaces de dar pasos firmes en este camino, es indispensable la discusión de la alternativa política. Quienes creemos que no hay posibilidad de salida con el capitalismo –liberal o redistributivo- y que, por ende, hace falta construir una herramienta política que logre visibilizar ante el pueblo una salida real y posible pero no posibilista, deberíamos también hacer los esfuerzos en esa construcción. La  resistencia es natural en tanto si alguien ataca el atacado se defiende. Cuando millones son atacados se unen para defenderse. Pero si no hay ofensiva sólo nos seguiremos defendiendo y ellos seguirán atacando. Es un callejón sin salida. Si no hay alternativa política volveremos a construir nuevas y no tan nuevas frustraciones para los intereses populares.

Así como las crisis del 2001 fue resuelta con la construcción de la gobernabilidad por parte de un sector del PJ bajo el espíritu del capitalismo serio, hoy arguyen que la crisis puede resolverse bajo un consenso de la dominación cultural de la lógica del capital.

Está claro que los gobiernos reformistas han fracasado. Pero no por los errores que le endilga la derecha: emisión descontrolada, otorgar beneficios sociales (derechos) absolutamente indispensables, gastar más de lo que se produce o no estar insertados en » el mundo».  No. Estos gobiernos fracasaron porque  tomando símbolos de la lucha antimperialista terminaron por convertirse en abanderados de los organismos internacionales de crédito y se transformaron en pagadores seriales de la deuda (Lula  y Néstor), deuda ilegítima e ilegal. Por aceptar y promover la concentración económica, más allá  de las puestas en escena y la teatralización de algún enojo particular. Por mentir, con la consigna falsa de que ante el capitalismo salvaje, la construcción imaginaria, perversa y frustrante para el pueblo de la construcción del capitalismo “no salvaje”, un “capitalismo con inclusión”, que entre otras cosas terminó donde tenía que terminar: en el capitalismo de amigos, ricos y corruptos. Fracasaron porque la lógica de la dialéctica nos afirma una y otra vez que si no se avanza se termina retrocediendo y se vuelve a las lógicas más conservadoras.

La negación a construir factor subjetivo en un sentido amplio y transformador, que pueda superar metas no sólo económicas sino culturales, es una de las herencias más complejas que nos dejó la comandancia del kirchnerismo, porque tenía con qué hacerlo y tomo sus decisiones en una actitud premeditada, estudiada y consciente. A modo de ejemplo,  festejar con millones de personas en la calle los 200 años de la Revolución de Mayo estuvo muy bien pero a su vez invisibilizó -más allá de las gigantografías-, al pensamiento revolucionario de Moreno, Monteagudo, Castelli.  Este no es un debate sobre el pasado sino sobre el presente. Para acordar con la Barrick  Gold, con Monsanto, se debe eliminar todo vestigio de pensamiento revolucionario.

Por algunos de estos factores triunfa en la Argentina el proyecto de Cambiemos  y, como aprendió la lección, éste avanza y construye factor subjetivo en amplio sectores de nuestro pueblo.  Intentando una vuelta al pasado, nos dice con otras palabras: “nosotros o el caos”, “esto o la corrupción”. Y con el gigantesco aparato propagandístico detrás (y a veces por delante) por saturación intentan instalar su verdad.

Si no nos unimos, no enfrentamos, no nos convocamos a la construcción de alternativa política, volveremos a lugares que ya conocemos,  y  con una gran desocupación, con la economía achicada, con individualismos, egos y personalismos  exacerbados, será más difícil,  porque estamos convencidos que aprendimos,  y sabemos que cuanto peor, peor.

Podemos quedarnos en nuestras organizaciones releyendo las 100 verdades por las cuales nos es imposible unirnos. Es un lugar confortable, arropados por nuestras verdades, con compañerxs y amigxs que -con matices- coinciden, o podemos tomar el trascendente desafío de buscar coincidencias, entender que nuestras verdades son más parecidas de lo que pensamos con las verdades de los demás, porque no hay lugar más confortable que la unidad con quienes quieren pelear, construir, gritar sus sueños y realizar utopías.

Tenemos que tener conciencia de que el problema no es Macri, no es el gobierno anterior, aunque esa sea la falsa antinomia con la que nos quieren entretener. Parte del problema somos nosotrxs, las luchadoras y los luchadores que no nos unimos. Y si no realizamos esta tarea, el pueblo, lxs trabajadorxs, lxs que menos tienen, nos pondrán en la lista de escollos a sortear para solucionar sus problemas.

Unidad de acción en la resistencia es necesaria para levantar un solo escudo con los brazos de millones y evitar que nos hiera la daga del ajuste. Pero al mismo tiempo plantear, sin mezquindades, los esfuerzos necesarios para construir una herramienta política popular y transformadora, en serio.

Violencia estatal en Tierra del Fuego

Ayer a las tres de la mañana la policía fueguina irrumpió en las casas de diferentes trabajadores organizados que vienen llevando adelante un plan de lucha en reclamo de que el gobierno de la provincia de Tierra del Fuego (Frente Para la Victoria) de marcha atrás a un paquete de leyes aprobadas en enero que perjudican buena parte de los trabajadores de la provincia.

No hace falta estar consustanciado con las causas de clase para solidarse con los compañeros incomunicados y repudiar abiertamente el claro hecho de violencia promovido por el gobierno haciendo abuso del aparato estatal.

Debe haber un repudio concreto y pleno del conjunto de las organizaciones sociales, sindicales y políticas. Pero sobre todo el llamado de atención es hacia las fuerzas políticas porque habilitar el uso de la fuerza policial para perseguir -en horas de madrugada, como en los viejos tiempos- a quienes no comulgan con la línea propia es una conducta de violencia institucional e intenta infundir terror.

Si se legitima esta práctica ¿cualquier signo político que gane una provincia saldrá a perseguir con grupos de tareas a los opositores gremiales o políticos?

Si el vice gobernador Juan Carlos Arcando no está a la altura como funcionario y no tiene la cintura democrática para recibir los cuestionamientos de la comunidad como cuando fue objeto de reproches en Ushuaia, es mejor que reconozca su falta de idoneidad a que incurra en este capricho insano de enviar personal armado a llevarse de sus casas a trabajadores gremialmente organizados que no hacen más que cumplir con los reclamos que por constitución están perfectamente mandatados.

Habilitar estas prácticas es encender una mecha hacia un tambor de pólvora que explota más fuerte para quienes no viven protegidos.

Repudio total al comportamiento antidemocrático del gobierno de Tierra del Fuego

Llamamiento a la expresión del conjunto de las fuerzas políticas

Inmediata liberación de los compañeros.