Se creó la COMISIÓN POR EL RECONOCIMIENTO ACADÉMICO de David «Watu» Cilleruelo

En el marco del 46 aniversario del asesinato de David Watu Cilleruelo, en la tarde del sábado 3 de abril se realizó una reunión virtual de un conjunto de compañeros y compañeras de distintos lugares del país. Militantes políticos, gremiales, integrantes de la comunidad universitaria, amigos/as y compañeros/as de Watu, dieron el puntapié inicial y conformaron  la COMISIÓN POR EL RECONOCIMIENTO ACADÉMICO de David Watu Cilleruelo, con el objetivo de elaborar un proyecto para solicitarle a las autoridades de la UNS dicho reconocimiento. 

Con alegría y emoción se desarrolló este encuentro en modalidad virtual por la pandemia del COVID 19.

De la misma participaron referentes nacionales como Nora Cortina, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora que expresó “El hecho es recordar al compañero y esa época tan dramática de la Triple A que todavía está impune. Todavía tenemos compañeras que perdieron sus hermanos, hermanas, compañeros. El recuerdo, la memoria tiene que caminar todos los días. Y gustosa voy a estar a sus órdenes para lo que necesiten para seguir adelante. Todos nuestros militantes merecen que se les siga honrando cada día”. Si bien no pudo estar presente en el encuentro virtual, el premio nobel Adolfo Perez Esquivel envió su adhesión y manifestó su interés de integrar la comisión que trabaje en este proyecto. 

La docente de la UNS Adriana Rodríguez comentó detalles de la iniciativa “Estamos emprendiendo una tarea colectiva que me emociona mucho. La idea es hacer una presentación para el pedido de Honoris Causa que no es un mero mérito académico sino que es la figura que simboliza un aporte a la humanidad que representa haber sido un referente. Y creo que en nuestro caso y para nuestra universidad está faltando esta reparación hacia Watu”.  

De la actividad también participaron referentes sociales y gremiales como Hugo Blasco de la Federación Judicial Argentina, Víctor Mendíbil de la Comisión Provincial por la Memoria, Julio Gambina y Claudio Acosta de la Corriente Política de Izquierda, Leandro Aparicio querellante en la causa Triple A, Orlando “Nano Balbo”, educador popular y testigo de la causa Triple A, Gervasio Diaz representante de HIJOS Alto Valle, quienes manifestaron su compromiso y adhesión para integrar la comisión. 

Guadalupe Godoy, abogada en causas por delitos de lesa humanidad, en su intervención reflexiono sobre lo que significan este tipo de reconocimientos: “El Homenaje implica la revisión de en qué nos hemos transformado que todavía sigue vigente. Me parece que hay una memoria incómoda que se genera en esos lugares y que cuando hacemos planteos como este, que bienvenidos sean, remueve un montón de cosas. Un Honoris es totalmente disruptivo así que, en ese sentido, bienvenido sea ser parte de esta comisión. Y más como un caso como el de Watu porque si hay una memoria incómoda también es la de lo que sucedió previo al golpe de Estado”

La actividad fue acompañada por referentes políticos y sociales y gremiales de nuestra ciudad como Enrique Gandolfo de la CTA Bahía Blanca, Flavio Meles de la Asociación Judicial Bonaerense, Sergio Zaninelli de ADUNS,  Raúl Ayude de Nuevos Vientos, Yamil Balercia por la Agrupación Bordó de No docentes de la UNS y Mauro Llaneza de la radio comunitaria FM De la Calle. Así como amigos/as y compañeros/as de la comunidad universitaria de distintas épocas como Dante Patrignani, integrante de la CTA Bahía Blanca, Guillermo Martinez matemático y escritor, Alberto Rodriguez compañero de Watu y testigo de la causa Triple A, Laura Morales docente de la UNS, Ariel Armero y Marcelo Echegoyen del movimiento estudiantil de los 80, Ruben Visnevetsky compañero de militancia de Watu, Gabriela Eberle docente y una de las impulsoras de la iniciativa,  al igual que Edgardo Fernandez Stacco, referente ineludible en la construcción de la memoria de la comunidad universitaria. 

Finalizando la actividad quedó constituida la comisión que estará integrada por la hermana de Watu, Raquel Cilleruelo, y que en los próximos días trabajará en la elaboración del proyecto a presentar a las autoridades de la  Universidad Nacional del Sur. 

Documento a 46 años del asesinato de Watu

Hoy 3 de abril, a 46 años de su asesinato y como lo venimos haciendo cada
año, estamos recordando a Watu. Esta vez en forma virtual, faltando solo
cinco días para que la fiscalía termine su alegato y se soliciten las penas al
tribunal, en el marco del juicio por los 24 asesinatos de la triple A.
El histórico Juicio a esta banda asesina tan largamente esperado, se ha
concretado.


Queremos recordar que cada año, desde hace mucho tiempo, hemos
declarado en fiscalía, ampliando las denuncias una y otra vez, sin abandonar la
lucha por llevar a los asesinos a juicio y, finalmente, lo conseguimos. El campo
popular -en distintas versiones-, con más de 100 testimonios, lo hizo posible.
Tenemos que destacar el inmenso trabajo y la actitud valiente de la fiscalía que
consiguió pacientemente las pruebas y elevó la causa a juicio.

Este juicio a la Triple A al que catalogamos como histórico, tiene muchas
aristas. Primero: no estaban todos los ejecutores del terror. A la mayoría les
alcanzó la muerte, sin que pudiéramos sentarlos en el banquillo de los
acusados. Pero eso no impidió que los testigos recordaran sus
responsabilidades. Las de Ponce, Tetu, Diana Julio, Montezzanti, las del
conjunto de la dirigencia política y sindical que acompañó a la Triple A, la que
la negó contra toda evidencia o la que decidió mirar para otro lado. Por eso
nosotros y nosotras afirmamos y creemos que estamos en lo cierto cuando
decimos: TODOS/AS SABIAN, TODOS/AS LOS VIERON.


Un sector del peronismo, que sí se presentó a declarar, lo hizo cuidándose de
reprimendas. Muchas verdades a medias, amnesia en algunos casos, otras
declaraciones con brillantes exposiciones sobre el contexto histórico que
seguramente el tribunal sabrá apreciar, pero sin aportes concretos en cuanto a
los imputados. Sí con referencia a Ponce, Tetu, Argibay, padre e hijo Sañudo y
otros. Pero a los imputados pareciera que nunca los vieron. Es extraño esto.
Solo algunos y algunas no se escondieron, no formaron parte de quienes
bancaron a la Triple A y fueron testimonios que aportaron a la causa y al
esclarecimiento de los hechos.


Otros testimonios intentaron presentar un rostro humano de los asesinos
Curzio, Pallero, Forceli y Aceituno. Pareciera que no alcanzó con ocultar por
casi 48 años la existencia de la Triple A, que no fue suficiente el abandono a
los compañeros y compañeras, convertirse por acción u omisión en cómplices.
Además, tenían que ir con el presidente y el vicepresidente del PJ bahiense a
mentir descaradamente para intentar un rostro humano que no existe: son
asesinos. Sobre esto hay que decir que hubo algunas reacciones, algunos
enojos de sus pares, pero en general, el PJ acompañó esta burla a la memoria
colectiva de las víctimas. Claro que uno se pregunta qué es lo que podíamos
esperar. Pero no por previsible es menos repudiable esta actitud que los coloca
junto a los delincuentes.


Lo más importante fue el aporte de casi 100 compañeros y compañeras que
denunciaron no solo el contexto histórico, no solo a Ponce, a Tetu, a Diana
Julio, a Montezanti y a otros, sino que le dijeron al tribunal que a esos hombres
que están acusados los vieron en los autos de la CGT, del Rectorado,
patrullando las calles, el barrio estudiantil, las obras, las fábricas, los barrios y
sobre todo los responsabilizaron de la muerte de los y las militantes.

En el juicio oral quedó claro el grado de responsabilidad del último gobierno del
General Juan Perón. Para nosotros y nosotras, la presentación del documento
reservado del 1 de octubre de 1973, con la presencia de todos los
gobernadores y vice gobernadores, senadores, diputados y autoridades
partidarias, es el acta fundacional de la Triple A. Es el documento que le da
sustento filosófico, ideológico y político a la persecución, caza y muerte de
quienes se oponían al gobierno peronista, actuando contra marxistas, a
quienes acusaron de infiltrados, y también actuando contra su propia fuerza de
base que creía genuinamente en la transformación social y en la clase
trabajadora como fundamento de un mundo mejor. Lo dijimos en otras
ocasiones y lo reafirmamos en este 46 aniversario del asesinato de David.


Nos quedan varios desafíos para los próximos años. Primero, seguir
denunciado a la Triple A, más allá de la condena que aplique el tribunal. Nos
referimos a la denuncia política, a la denuncia pública. ¿Cuántos jóvenes, en
los últimos años de secundario, de terciario o de nivel universitario
abandonaron por miedo sus sueños de estudiar? ¿Cuántos tuvieron que
abandonar sus lugares y someterse al exilio interno, porque en sus lugares les
era imposible desarrollarse por la acción de la Triple A? ¿Cuántos dirigentes
políticos, sindicalistas, artistas, intelectuales marcharon al exilio? Tal vez,
nunca lo sabremos con exactitud.


Otra tarea imprescindible, es sacar a la superficie los 2000 asesinatos políticos
cometidos por la Triple A, que son, a nuestro juicio, los asesinatos políticos
más incómodos para denunciar para el campo popular, porque los cometió un
gobierno elegido por las mayorías, que albergó sueños y esperanzas de un
amplio sector de la población, finalmente frustradas. Pero no puede haber
impedimento para discutir y responsabilizar a los ideólogos y a su mano de
obra.


LOS CRÍMENES DE LA TRIPLE A SON DELITOS DE LESA HUMANIDAD.


Quedó claro también, en el transcurso de este juicio, que los casi 3000
atentados con bombas a locales partidarios, casas particulares de sindicalistas
y políticos, cines, teatros, peñas, bibliotecas, las amenazas y los asesinatos
constituyeron terrorismo de estado, antesala de la noche más terrible que
comenzaría el 24 de marzo con la dictadura cívico-militar-eclesiástica.


ESTA ES UNA TAREA IRRENUNCIABLE PARA LOS PRÓXIMOS AÑOS, SE
LO DEBEMOS A LAS COMPAÑERAS Y LOS COMPAÑEROS Y A LA
MEMORIA COLECTIVA.


La otra gran batalla en tiempos venideros, será cómo vamos a enfrentar a la
nueva derecha que se expresa en Europa, en América Latina y también en la
Argentina.


Esta derecha más agresiva, más criminal, más racista, más patriarcal, más anti
derechos, no es la derecha que conocimos; aquella que se reunía en las
direcciones de La Nación, de Clarín o de La Nueva Provincia, y le susurraban
al oído a los generales golpistas la necesidad de salvar a la Patria, que no era
para ellos ni más ni menos que sus propios intereses. Esta es una derecha
que, como se puede ver en otros lados, tiene arraigo importante en sectores
juveniles, clase media venida a menos, desocupados y mujeres y hombres
hartos de la politiquería. Es una derecha que no tiene empacho en impulsar
una sociedad corrompida y amenazada por los peores negocios del capitalismo
actual: el narcotráfico y la trata.


Puede haber muchas razones para la aparición de esta derecha, pero para
nosotros y nosotras hay dos principales: el fracaso estrepitoso de los gobiernos
reformistas, social demócratas o progresistas, que no dan respuesta en la vida
concreta del pueblo desde hace mucho tiempo, y que abandonaron la idea del
Estado de Bienestar, para alinearse a las políticas de la troika, del FMI, del BM,
llenando de frustración a las mayorías populares.


La otra razón, y de esto nos tenemos que hacer cargo, es la falta de un
proyecto de izquierda serio, con vocación de poder, sin sectarismos, que
devuelva a las mayorías populares la esperanza en que se puede cambiar
realmente, que otra sociedad –aquella por la que lucharon Watu y sus
compañeres- se puede lograr.


Esto requiere de esfuerzo, de trabajo sistemático, de abandonar la idea de auto
referenciación -inútil y dañina-, para construir unidad con quienes piensan con
matices, vienen de diferentes tradiciones y ejercen distintas prácticas políticas,
pero quieren lo mismo: un cambio real, concreto, en el que la justicia social no
sea un eslogan sino el objetivo del trabajo político de todos los días. Sin esto,
sin proyecto de izquierda, será imposible evitar que el post fascismo avance.