El derecho al Aborto Legal se debate en el Congreso, pero lo conquistamos en las calles con nuestras luchas

El debate del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo en el Congreso representa el hito de la lucha del Movimiento Feminista, que no empezó y seguramente no terminará con la legalización. Desde el retorno de la democracia, diferentes expresiones políticas y sociales a las que pertenecemos las mujeres hemos asumido el compromiso de defender el derecho al aborto como una cuestión de salud pública y de derechos de las mujeres y personas gestantes.

Desde hace décadas el Movimiento de mujeres y colectivos viene promoviendo innumerables esfuerzos para movilizar a las mujeres en la lucha por la legalización y despenalización del aborto en un contexto en que las mujeres que no desean llevar adelante un embarazo se ven empujadas a la clandestinidad; con los riesgos y sufrimiento que conlleva.

Venimos de la experiencia colectiva acumulada de los Encuentros Nacionales de Mujeres, de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y más recientemente, nos movilizamos y conmovimos con la irrupción del “Ni una menos”, que le exigió una vez más al Estado nacional el derecho al aborto en condiciones dignas.

El 8 de marzo de 2018, la huelga internacional de mujeres volvió a exigir en las calles el reclamo principal del Aborto Legal. Ese mismo año, nos hicimos miles con la presencia masiva de niñas, adolescentes y jóvenes, que entraron al juego político con pañuelos y banderas verdes, y pintaron el horizonte de esperanza en la gran “Marea verde”.

La llegada de nuestro reclamo al derecho al aborto al Congreso Nacional ha tenido un difícil recorrido. Se presentó el mismo proyecto de ley siete veces desde la creación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en 2005.

En 12 años de gobierno kirchnerista, si bien se impulsaron medidas y leyes que ampliaron los derechos de las mujeres y de las diversidades sexuales, la demanda del feminismo por la legalización del derecho al aborto nunca fue escuchada. El gobierno de Cristina Fernández tuvo una oportunidad histórica y la desaprovechó, dejando el debate en la lista de pendientes.

En este cuadro, el oportunismo del gobierno de Mauricio Macri, habilitó el debate parlamentario en 2018 a pesar de que sus principales cuadros políticos y él mismo estaban en contra. Y una vez más nuestra demanda por el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo y a abortar en condiciones dignas naufragó en el Senado nacional tras el voto negativo.

Sin embargo, en las calles masivamente ocupadas por las pioneras, las pibas, las recién convencidas, las que ahora sí se animaban… se compartía una sensación: no será ahora, pero más temprano que tarde, Será Ley. El debate estaba definitivamente instalado: un puñado de Senadorxs no podían apagar todo ese fuego.


En mayo de 2019, luego de reuniones plenarias y de comisiones encargadas de revisar el proyecto anterior atendiendo a las modificaciones que había hecho la Cámara de Diputadxs, y con un borrador redactado para ser puesto a consideración en las instancias regionales y redes, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito redactó un nuevo proyecto e hizo su octava presentación en Diputadxs.


En las promesas de campaña de Alberto Fernández, el Aborto Legal estuvo presente. Tras haber ganado las elecciones y asumir el cargo, en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, volvió a repetir su compromiso. Sin embargo, pandemia mediante, el tratamiento de la legalización se dilató todos estos meses. En este tiempo, siguieron muriendo mujeres por abortar, otras entraron en las cárceles y muchas se han visto obligadas a llevar adelante embarazos no deseados.


“Creo que la diferencia con otros tiempos es que, más allá de la enorme lucha del Movimiento Feminista, me siento abanderado de este reclamo”, se le escuchó decir recientemente al presidente. En este punto, sin desconocer la importancia de la voluntad política, insistimos con que de ninguna manera se puede pensar en esta ley fuera de esta praxis histórica y no hay un más allá de la lucha del Movimiento Feminista.


La enorme movilización por el derecho al Aborto Legal que se produjo en 2018 en Argentina, y que arriba una vez más en este 2020, es como decíamos, la coronación de una lucha de muchos años que tuvo sus marchas y contramarchas pero nunca fue abandonada. Y si de banderas se trata, es el histórico Movimiento de mujeres el único capaz de cargar con el estandarte de esta lucha.

La legalización del aborto no puede esperar.

Es por eso que celebramos el tratamiento en el Congreso del proyecto de ley enviado por el Ejecutivo, que recupera aspectos significativos del proyecto de la Campaña. Sin embargo, no podemos desconocer que se introducen limitaciones que seguramente obstaculizarán la implementación efectiva de la ley y dañarán la garantía de la autonomía de las mujeres y personas con capacidad de gestar. Sabemos, de esta manera, que la lucha no terminará con la necesaria e impostergable sanción de la ley.


Específicamente, nos preocupa la extensión del plazo de 5 días para realizar la interrupción del embarazo, como figura en el proyecto de la campaña, a 10 días. Esto puede ser una barrera importante para que las mujeres accedan a la interrupción del embarazo considerando que sería más de una semana, lo que puede generar que se exceda el plazo de 14 semanas establecido por la ley. No encontramos ninguna justificación para extender ese plazo.


Por otro lado, el proyecto del Ejecutivo mantiene la penalización a las mujeres si abortan luego de las 14 semanas sin encuadrarse en las causales de interrupción legal del embarazo. Seguimos insistiendo en la necesidad de, como marca el proyecto de la Campaña, despenalizar absolutamente el aborto voluntario, mantener la pena en estos casos continúa obligando a las mujeres a abortar en la clandestinidad, con todos los riesgos y estigmatización que ya conocemos y vivimos las mujeres.


También tenemos que decir que el proyecto del Ejecutivo admite la objeción de conciencia para realizar un aborto por parte de profesionales de la salud que no quieran realizar la práctica por cuestiones religiosas o morales. Consideramos que habilitar la objeción es un acto discriminatorio hacia las mujeres (no existe la posibilidad de objeción explicita para otras prácticas que no tengan que ver con la salud sexual de las mujeres) y puede generar la obstaculización al acceso al aborto, principalmente porque no obliga a garantizar la interrupción del embarazo por profesionales no objetores en el mismo centro de salud donde consulta, lo cual podría dar lugar a servicios, hospitales e incluso ciudades o provincias que se declaren objetoras. Esto es inadmisible y generaría que la ley de Aborto Legal, incluso siendo aprobada, se transforme en letra muerta en muchísimos territorios de nuestro país donde los sectores antiderechos mantienen una hegemonía y violenta persecución hacia las mujeres que abortan y profesionales que acompañan, generando una profunda inequidad para las mujeres, niñas y adolescentes.


Seguimos insistiendo en la necesidad de aprobar el proyecto de la Campaña que aún está en discusión junto al proyecto del Ejecutivo y el de la legisladora Araceli Ferreyra. El Movimiento de mujeres y feministas tenemos un proyecto propio que hemos elaborado, mejorado y actualizado de forma democrática, transversal y federal: es hora que se apruebe sin más dilaciones.

Estamos discutiendo el Aborto Legal, algo que impacta en la vida de todas las mujeres y las personas capaces de gestar en este país. A diferencia de siglos atrás, esta vez no se puede legislar el acceso a la autonomía física y la ciudadanía plena sin nosotras.

  • Por vidas libres y autónomas.
  • La despenalización social ya la logramos, resta que el Congreso acompañe esta exigencia popular y federal.
  • ¡Que Sea Ley!

Se constituyó la Corriente Política de Izquierda en Argentina

El pasado 25 de Mayo de 2016 diversos colectivos políticos de provincias y localidades de Argentina reunidos en una asamblea fundacional nos constituimos como Corriente Política de Izquierda.

Como fruto de este encuentro surge este Documento Político que busca ser un aporte y una búsqueda de diálogo con otras experiencias políticas que trabajan y sueñan con la unidad del campo popular y el socialismo para nuestros pueblos. Documento que necesariamente tendrá que devenir en programa, en formación, en organización y comunicación.

Documento

Este 25 de mayo, a doscientos diecisiete años que Moreno, Belgrano, Castelli, Monteagudo, entre sus hijos más consecuentes, abrieran cauce, con su acción política,  al proceso revolucionario que establecía la igualdad entre los seres humanos y el reparto justo y universal de tierras como formas concretas del ejercicio de la independencia y la soberanía, venimos a reafirmar nuestro compromiso con una revolución que vaya más allá y confronte con el colonialismo, el capitalismo, el imperialismo, el patriarcado y toda forma de discriminación. Necesitamos frenar la barbarie ilimitada del capitalismo depredador de la Naturaleza y la Vida y construir una nueva sociedad.

 

En esta convicción, decidimos constituir la Corriente para construir una ofensiva popular revolucionaria en Argentina. Estamos convencidos de la necesidad y el desafío que significa construir una herramienta política para la revolución en la Argentina.

 

Sostenemos que el principal problema del movimiento popular en la Argentina,  en Nuestra América y en el mundo es  el desarrollo de una ofensiva popular revolucionaria.  Necesitamos contribuir a  retomar y superar la máxima acumulación de poder popular mundial, que se desplegara hacia los años 70 del siglo pasado. Desde entonces, en cambio, lo que existe es una fuerte ofensiva de las clases dominantes sobre los trabajadores, los bienes comunes y la sociedad.

 

Nos referimos al cuadro de situación emergente desde el golpe genocida de 1973 en Chile, en 1976 en la Argentina y en toda Sudamérica que, bajo la aplicación del terrorismo de Estado, se propusieron desarticular toda respuesta desde abajo para el proceso de emancipación y la revolución contra el capitalismo y por el socialismo.

 

A cuatro décadas del golpe genocida y más de treinta años de experiencia constitucional en Argentina, que sin duda requieren de la elaboración de una síntesis histórica colectiva, el desafío por la democracia participativa protagonizada por las mayorías continúa pendiente, ya que la democracia por delegación existente, en realidad, expropia las necesidades e intereses populares.

 

Hemos vivido de cerca los modos en que, bajo la lucha de clases, la disputa electoral y la institucionalidad burguesa que la sostiene, se favorece la lógica del capital. Cualquier germen de posibilidad de horizonte socialista es activamente enfrentado por las clases dominantes y las políticas imperiales. Así Obama, que visitó Argentina precisamente para el aniversario del golpe, ha reiterado recientemente que Venezuela constituye una amenaza a la seguridad nacional de EUA.

 

Necesitamos caracterizar la etapa política en Argentina,  avanzar en un balance de la crisis del 2001 y la comprensión de los motivos que impidieron  constituir una  alternativa política revolucionaria y  que facilitaron la emergencia del kirchnerismo y,  actualmente, del macrismo. El kirchnerismo no es lo mismo que el macrismo. El macrismo representa claramente  la ofensiva estratégica brutal del capital contra la clase trabajadora.   Necesitamos sintetizar los límites demostrados por los distintos proyectos políticos de izquierda o de vocación transformadora que  intentaron disputar  hegemonía popular y necesitamos quebrar la postura del actual gobierno, interesado en que el debate se oriente a la contradicción kirchnerismo-macrismo, planteando que esas son las únicas alternativas posibles.  En la Argentina de los últimos meses, quien corrió de manera efectiva el debate político instalando la emergencia ocupacional fue el Movimiento obrero, movilizado en unidad de acción. La izquierda hoy esta desafiada a instalar el proyecto político revolucionario, por la emancipación social.

 

La crisis de representación se expresa en todos los niveles y alcanza el nivel de crisis política. En el campo popular, lo que está en discusión hoy, en un contexto dialéctico entre el vacío de expresión y la fragmentación de ensayos populares, es quién le pone hegemonía al movimiento popular.  Contribuir a esa tarea  es el principal motivo de la constitución de esta Corriente Política. Tal vez la correlación de fuerzas no es buena, ni la que elegiríamos, pero tampoco lo fue  en otros momentos históricos en Cuba, Rusia, China o para Marx y Engels cuando eran parte de la Liga de los Comunistas.

 

Sostenemos que también hay que pensar lo local, en la etapa,  pero sin desconocer  los efectos, en lo global, tanto de la caída de la Unión Soviética como, luego,  del ciclo latinoamericano de procesos de cambio político. Necesitamos sintetizar una crítica de estos procesos de cambio en el Siglo XXI en la región, por las expectativas generadas y su impacto en otras regiones, especialmente en Europa, como particularmente ocurrió en Grecia o España. Ver y hacer entender los límites del progresismo, la forma actual del histórico debate reforma-revolución. Tener claro que no es posible un capitalismo “social” “decente” o “con rostro humano” ni en Argentina, ni en Nuestra América, ni en el mundo. Reconocer a Cuba, como la única revolución socialista en pie. Defender y ponernos a disposición del proceso Venezolano de la Revolución Bolivariana, con la memoria de Chávez que es quien volvió a hablar de socialismo en América Latina y su intento por formular un objetivo revolucionario, hoy brutalmente atacado por el Imperio y sus socios locales. Acompañar el Socialismo Comunitario, plurinacional y pluricultural en Bolivia.

 

La izquierda está en todo el mundo y necesita rediscutir la teoría y práctica de la revolución en las condiciones del capitalismo actual.  A 100  años de la escritura de “El imperialismo…” por Lenin, el capitalismo imperialista de hoy exacerba la violencia sistémica en todos los ámbitos y espacios de la vida cotidiana, revistiendo y encarnando la dominación de clase con el racismo, el colonialismo y el patriarcado. Por eso hay que generar condiciones para repensar y avanzar en una teoría y una práctica revolucionaria para actuar en el escenario actual. Está planteada otra etapa en la lucha de clases mundial. Está en debate la desnaturalización de la explotación y la opresión capitalistas por parte de las amplias mayorías y la elevación de la conciencia revolucionaria, sin calco ni copia, como sostenía Mariátegui.

 

            Buscamos contribuir al desarrollo de alternativa política, movimiento político y unidad del campo popular. Somos compañeras y compañeros con trayectoria en la lucha social, política, ideológica y cultural, tributarios de la amplia tradición en las enseñanzas de Carlos Marx y sus seguidores hasta nuestros días.  Pretendemos contribuir a una confluencia amplia de todas y todos las/os que protagonizan la búsqueda por construir fuerza revolucionaria. Centrada en nuestra identidad de clase trabajadora en su diversidad y complejidad actuales, anticapitalista, antiimperialista, anticolonial y anti-patriarcal. Coherente entre sus discursos y sus prácticas, que vaya entramando nuestras cotidianeidades militantes orientadas por la construcción del socialismo. Abierta a la participación plural, la escucha y la construcción en pie de igualdad de sólidos acuerdos políticos de militancia comprometida para poder unificarnos con sentidos básicos compartidos en una misma temporalidad de actuación en y hacia nuestra clase y nuestro pueblo. Con el ejemplo de Ernesto CHE Guevara como guía: capaz de reponer lo ético y lo moral en la política para soñar y contagiar el sueño de un país distinto.

 

Para ello, como fuerza política, nos proponemos afirmar un proyecto estratégico, radical, con ductilidad táctica real, para poder crecer sin limitaciones. Buscamos confluir y potenciar la complementariedad de diferentes miradas que no son antagónicas, para avanzar en la lucha de clases,  con capacidad de construir respuestas  creativas como clase frente a los cambios de condiciones del capital, leyendo la coyuntura, la temporalidad y espacialidad de la política. Sin recetas. O sea capaces de construir la duda colectiva como tarea revolucionaria.

 

Pretendemos organizarnos como fuerza política a partir del encuentro de militantes de la cultura marxista, de izquierda, con sentido revolucionario, cuyas formas organizativas desafíen las ya transitadas. Con formato lábil, con ductilidad táctica, flexible, que rechace el verticalismo, el autoritarismo, la cultura delegativa y asistencial; que construya capacidades efectivas. Una fuerza con capacidad de actuar en la realidad y elevar el nivel de conciencia.  Que intervenga en  la lucha de clases con incidencia e inserción en la dinámica de masas. Que permita fortalecer la actuación en los ámbitos donde ya actuamos, con el proyecto político como guía y no como aparato.

 

Transitando prácticas cotidianamente transformadoras, que  incluyéndola superen la dimensión reivindicativa, prácticas  concretas y conjuntas en planos comunicacionales, formativos, de impulso de nuevas institucionalidades radicalmente participativas, constructoras de poder territorial comunal. Autogestión, reforma agraria, reforma urbana y territorial hacia una nueva geografía del poder popular: sin expulsores ni expulsados. Habilitada a debatir realmente la participación electoral, es decir, habilitada a participar, con formas que contemplen la diversidad, aunque la lucha electoral no sea el debate de hoy. Que desarrolle teoría en función de la organización política. Con recuperación histórica que permita interrogarnos: ¿Por qué cayó el socialismo? Era socialismo? Revisando los alcances y limitaciones de la tesis del poder popular. Sin negar  la idea de partido en este proceso de reelaboración creadora.

 

A partir de estas definiciones, buscamos encontrarnos y articularnos con otros procesos similares con iniciativa en el país, la región y el mundo. Abrir diálogos. Tender puentes.

 

            En síntesis, aspiramos a definir y transitar un objetivo revolucionario en la actual etapa de la lucha de clases: ir por el socialismo en Argentina, como aporte hacia la construcción de Nuestra Patria Latinoamericana Socialista y el mundo.  

 

 

Buenos Aires, 25 de Mayo de 2016

 

 

Primeras Firmas: Marcos Wolman, José Lualdi, Carla Rodríguez, Carlos Chile Huerta, Hugo Blasco, Julio Gambina, Manuel Gutiérrez, Daniel Campione, Beatriz Galeano, Julio Acosta, Rubén Darío Ortiz, María Elena Saludas, Claudio Acosta, Carlos Perusini, Carmen López, Homero Ramírez, Beatriz Rajland, Néstor Jeifetz, Fernando Cardozo, Mariano Gastón Randazzo, Ana Fleitas, Franco Cabrera, Rubén J. Chirizola, Jaime Fuchs , Marisa López, Leandro Cabrera, Leonor Rojas, Héctor Manfredo, Ricardo Méndez, Antonio Gervasio Nieva, Francisco Ziegler, Victoria Morales, Edgardo Fernández Stacco, Roberto Jarque, Gabriel Cena, Astor Vitali, Emiliano Randazzo, Hilda Abad, Horacio Romano, Selva Lamtzev, Emma Nicole Pietrangelo, Marta Resnicoff, Mónica Castro, Carlos Ponce de León, Camilo Peláez, Esteban Sánchez, Flavio Meles, Lucas Castiglioni, Víctor Mendibil, Graciela Darthazzau, Oscar Quintas, Sergio Gutiérrez, Luis Urrutia, Eduardo Smidt, Oscar Yankilevich, Fernando Pita, José Luis Bournasel, Enrique Elorza, Elsa Pola Monti, Juan Pedro Murga, María Eugenia Reyes, Cinthia Patricio, Paola Guerrero, Geraldine Arce, Soledad Arqueros Mejica, Pablo Marrero, Alcira Benitez, Elvis Tobar, Cristina Villarreal, Rosa Batalla, Ysmael Medina Pardo, Diego Mandile, María Paz Coniglio, Eladio Ortiz, Lujan Niripil, Ema Zimerli, Rudi Gimenez, Cristóbal Maidana, Alberto Galeano, Chilavert Federico, Noguera Cristina, Miguel Chilavert, Cristian Ariel Gordillo, Camilo Ernesto Nieva, Lidia Esther Giménez, Marcela Beatriz Molina, Hugo Zalabardo, Darío Dieguez, Maria C. Fernández, Alicia Sosa, Raúl Ortiz, Dora Perez, Nora Valenzuela, Diego Valiente, María Sol Perusini, María Luz Perusini, Eleodoro González, César Cejas, Marcos Marcelo Perusini, Betina Müller, Mariano Pasi.

Unidad de acción y construcción de alternativa política

La medidas tomadas por el gobierno de Cambiemos requieren, si somos responsables, que vayamos  en la búsqueda de unidad antes que sea tarde.

El proceso continental en marcha está ideado, supervisado y financiado por  Estados Unidos y pretende que la Alianza del Pacifico sea el espejo donde se vea reflejada la región.

El motivo no es sólo económico, en primera instancia.  Aunque la codicia del capitalismo no tiene límites, tratan de golpear en la línea de flotación del campo popular, minar el factor subjetivo e intentar -en gran medida lo están logrando- que ante el fracaso palpable de los gobiernos reformistas o «populares», aceptemos que este camino el “serio»,  el del «sinceramiento» de la economía -siempre en favor de los que más tienen-, sea por resignación o  por la falta de alternativa política, un discurso que tomen las mayorías.

En este sentido, para nosotrxs es importante lograr un primer escenario de unidad en la acción, en la calle, es decir, en la resistencia a las políticas de Cambiemos. Es una unidad indispensable y constituye la base de un ensayo de unidad superador.

Necesitamos construir con mayor dedicación, esfuerzo y paciencia la resistencia a la iniciativa del capital concentrado.

Al mismo tiempo, proponemos pensar que a la vez que seamos capaces de dar pasos firmes en este camino, es indispensable la discusión de la alternativa política. Quienes creemos que no hay posibilidad de salida con el capitalismo –liberal o redistributivo- y que, por ende, hace falta construir una herramienta política que logre visibilizar ante el pueblo una salida real y posible pero no posibilista, deberíamos también hacer los esfuerzos en esa construcción. La  resistencia es natural en tanto si alguien ataca el atacado se defiende. Cuando millones son atacados se unen para defenderse. Pero si no hay ofensiva sólo nos seguiremos defendiendo y ellos seguirán atacando. Es un callejón sin salida. Si no hay alternativa política volveremos a construir nuevas y no tan nuevas frustraciones para los intereses populares.

Así como las crisis del 2001 fue resuelta con la construcción de la gobernabilidad por parte de un sector del PJ bajo el espíritu del capitalismo serio, hoy arguyen que la crisis puede resolverse bajo un consenso de la dominación cultural de la lógica del capital.

Está claro que los gobiernos reformistas han fracasado. Pero no por los errores que le endilga la derecha: emisión descontrolada, otorgar beneficios sociales (derechos) absolutamente indispensables, gastar más de lo que se produce o no estar insertados en » el mundo».  No. Estos gobiernos fracasaron porque  tomando símbolos de la lucha antimperialista terminaron por convertirse en abanderados de los organismos internacionales de crédito y se transformaron en pagadores seriales de la deuda (Lula  y Néstor), deuda ilegítima e ilegal. Por aceptar y promover la concentración económica, más allá  de las puestas en escena y la teatralización de algún enojo particular. Por mentir, con la consigna falsa de que ante el capitalismo salvaje, la construcción imaginaria, perversa y frustrante para el pueblo de la construcción del capitalismo “no salvaje”, un “capitalismo con inclusión”, que entre otras cosas terminó donde tenía que terminar: en el capitalismo de amigos, ricos y corruptos. Fracasaron porque la lógica de la dialéctica nos afirma una y otra vez que si no se avanza se termina retrocediendo y se vuelve a las lógicas más conservadoras.

La negación a construir factor subjetivo en un sentido amplio y transformador, que pueda superar metas no sólo económicas sino culturales, es una de las herencias más complejas que nos dejó la comandancia del kirchnerismo, porque tenía con qué hacerlo y tomo sus decisiones en una actitud premeditada, estudiada y consciente. A modo de ejemplo,  festejar con millones de personas en la calle los 200 años de la Revolución de Mayo estuvo muy bien pero a su vez invisibilizó -más allá de las gigantografías-, al pensamiento revolucionario de Moreno, Monteagudo, Castelli.  Este no es un debate sobre el pasado sino sobre el presente. Para acordar con la Barrick  Gold, con Monsanto, se debe eliminar todo vestigio de pensamiento revolucionario.

Por algunos de estos factores triunfa en la Argentina el proyecto de Cambiemos  y, como aprendió la lección, éste avanza y construye factor subjetivo en amplio sectores de nuestro pueblo.  Intentando una vuelta al pasado, nos dice con otras palabras: “nosotros o el caos”, “esto o la corrupción”. Y con el gigantesco aparato propagandístico detrás (y a veces por delante) por saturación intentan instalar su verdad.

Si no nos unimos, no enfrentamos, no nos convocamos a la construcción de alternativa política, volveremos a lugares que ya conocemos,  y  con una gran desocupación, con la economía achicada, con individualismos, egos y personalismos  exacerbados, será más difícil,  porque estamos convencidos que aprendimos,  y sabemos que cuanto peor, peor.

Podemos quedarnos en nuestras organizaciones releyendo las 100 verdades por las cuales nos es imposible unirnos. Es un lugar confortable, arropados por nuestras verdades, con compañerxs y amigxs que -con matices- coinciden, o podemos tomar el trascendente desafío de buscar coincidencias, entender que nuestras verdades son más parecidas de lo que pensamos con las verdades de los demás, porque no hay lugar más confortable que la unidad con quienes quieren pelear, construir, gritar sus sueños y realizar utopías.

Tenemos que tener conciencia de que el problema no es Macri, no es el gobierno anterior, aunque esa sea la falsa antinomia con la que nos quieren entretener. Parte del problema somos nosotrxs, las luchadoras y los luchadores que no nos unimos. Y si no realizamos esta tarea, el pueblo, lxs trabajadorxs, lxs que menos tienen, nos pondrán en la lista de escollos a sortear para solucionar sus problemas.

Unidad de acción en la resistencia es necesaria para levantar un solo escudo con los brazos de millones y evitar que nos hiera la daga del ajuste. Pero al mismo tiempo plantear, sin mezquindades, los esfuerzos necesarios para construir una herramienta política popular y transformadora, en serio.

Violencia estatal en Tierra del Fuego

Ayer a las tres de la mañana la policía fueguina irrumpió en las casas de diferentes trabajadores organizados que vienen llevando adelante un plan de lucha en reclamo de que el gobierno de la provincia de Tierra del Fuego (Frente Para la Victoria) de marcha atrás a un paquete de leyes aprobadas en enero que perjudican buena parte de los trabajadores de la provincia.

No hace falta estar consustanciado con las causas de clase para solidarse con los compañeros incomunicados y repudiar abiertamente el claro hecho de violencia promovido por el gobierno haciendo abuso del aparato estatal.

Debe haber un repudio concreto y pleno del conjunto de las organizaciones sociales, sindicales y políticas. Pero sobre todo el llamado de atención es hacia las fuerzas políticas porque habilitar el uso de la fuerza policial para perseguir -en horas de madrugada, como en los viejos tiempos- a quienes no comulgan con la línea propia es una conducta de violencia institucional e intenta infundir terror.

Si se legitima esta práctica ¿cualquier signo político que gane una provincia saldrá a perseguir con grupos de tareas a los opositores gremiales o políticos?

Si el vice gobernador Juan Carlos Arcando no está a la altura como funcionario y no tiene la cintura democrática para recibir los cuestionamientos de la comunidad como cuando fue objeto de reproches en Ushuaia, es mejor que reconozca su falta de idoneidad a que incurra en este capricho insano de enviar personal armado a llevarse de sus casas a trabajadores gremialmente organizados que no hacen más que cumplir con los reclamos que por constitución están perfectamente mandatados.

Habilitar estas prácticas es encender una mecha hacia un tambor de pólvora que explota más fuerte para quienes no viven protegidos.

Repudio total al comportamiento antidemocrático del gobierno de Tierra del Fuego

Llamamiento a la expresión del conjunto de las fuerzas políticas

Inmediata liberación de los compañeros.